Destino Marte: El Parque minero de Riotinto.

En las puertas de la sierra de Huelva se esconde uno de los paisajes más fascinantes y extraños del planeta: las minas de Riotinto.

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El río Tinto contiene gran cantidad de metales pesados, su agua tiene un ph muy alto. Aunque contrariamente a lo que puede parecer contienen gran cantidad de vida, primitivos microorganismos muy resistentes capaces de vivir en este medio tan hostil. Algunos de estos microorganismos son los que una vez en la superficie, en contacto con el oxígeno, hacen que el agua se tiña de este color rojizo tan característico.

Se cree que estas condiciones son muy parecidas a las del planeta Marte, por lo que la NASA está haciendo investigaciones en la zona.

Más de 5000 años de historia minera han dejado huella en el paisaje: grandes cortas a cielo abierto como la de La Atalaya junto con los vestigios de cultura inglesa que permanecen en esta zona en la que se mezclan los tono rojizos y verdes dan una idiosincrasia propia a este territorio que merece una visita de al menos un día completo.

Como decía la compañía inglesa propietaria de las minas entre 1876 y 1954, Rio Tinto Mine Limited han dejado su legado en el territorio. En la arquitectura, como las casas victorianas, pero también en algo que hoy está tan arraigado como el fútbol.

En una época de paternalismo industrial en la que era necesario dar distracciones a los trabajadores para alejarlos de las revueltas sociales y los bares, los ingleses introdujeron el fútbol entre los trabajadores. Hoy en día Riotinto es considerado como la cuna del fútbol español.

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Merece la pena realizar la visita completa del Parque minero, empezando por el museo, que aunque no es que siga precisamente las últimas tendencias museisticas, sí que nos aporta información importante. Por ejemplo, maquetas de la explotación minera. La mayoría de los poblados obreros no se conservan porque iban siendo derribados o se derrumbaban según crecían las cortas. ¡Increíble!

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Después realizamos una interesante visita guiada a la mina de La Peña del Hierro, situada muy cerca del nacimiento del río Tinto.

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Para rematar, la experiencia del día: subirnos a un auténtico tren de madera restaurado y hacer su recorrido durante 12 kilómetros siguiendo el curso del Río Tinto. Espectacular. Hay que verlo.
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Después de comer nos quedaría la visita de la casa 21, una casa victoriana del barrio inglés de Bella Vista que ha sido acondicionada para visitas.

Para finalizar, sólo os digo que muy cerca de Riotinto se encuentra Jabugo, por lo que como buena foodie no pude evitar acercarme.
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