Volviendo a la Arcadia

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Ayer se celebraba el VII Mercado tradicional de Pampiedra en Langreo.
La situación de este pueblo a media ladera del valle minero de Samuño, así como la distribución y tipología de sus construcciones nos dan pistas sobre la antigüedad de este lugar, que ya estaba en el valle antes que los castilletes que ahora lo agujerean.

Este es el séptimo año que Pampiedra retrocede más de un siglo para recuperar nuestras tradiciones, con el mercado medieval más visitado de Langreo, tras haber sido galardonado como premio a Pueblo Afayaízu en el año 2008. Este premio otorgado por el ayuntamiento de Langreo reconoce las iniciativas y actuaciones puestas en marcha y realizadas por los habitantes de la zona rural langreana, para conservar las tradiciones de sus pueblos y recuperar su patrimonio, tanto paisajístico como urbano, así como las iniciativas empresariales que generen actividad económica manteniendo el entorno de la zona rural.

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Los vecinos participan en la ambientación medieval en la que no falta detalle: el lavadero, la fragua además de personajes mitológicos asturianos que recorren el pueblo…

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A gastronomía es uno de los puntos fuentes del mercado, donde no falta ni la sidra ni los tortos y les casadielles.

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Desde Pampiedra vemos el impacto de la minería en el territorio. La ausencia de bosque en los antiguos terrenos de la mina a cielo abierto de La Mozquita, como se aprecia en la foto.
Aunque como decía Palacio Valdés en su novela La Aldea Perdida La Arcadia ya no existe; seguimos conservando su esencia. La minería ha dejado huella en ella, la ha enriquecido, dándole una nueva idiosincrasia diferente a la de cualquier otra zona rural, sólo propia de las cuencas mineras.

La actividad económica se enfoca ahora en el turismo con el Hotel-Restaurante Peña L’ Agua en el pueblo y el Ecomuseo minero de Samuño en las inmediaciones.