Fábrica de armas de Trubia. De ruta urbex por la catedral civil de Oviedo.

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El pasado sábado pudimos sentir la desilusión de todos los trubiecos por la situación de su patrimonio a través del presidente de su asociación de vecinos, el geógrafo Toño Huerta, que fue el protagonista de la tarde en las III Jornadas sobre Patrimonio Cultural de Santo Adriano organizadas por La Ponte.

Con más de 200 años de historia, la fábrica de armas de Trubia es el testimonio más temprano del patrimonio industrial asturiano. El rey Carlos IV buscaba alejar la fabricación de armas de la frontera francesa, ya que España estaba en guerra con la Francia revolucionaria y las fábricas navarras habían sido asaltadas.

Trubia, a orillas del Nalón se convierte en un emplazamiento perfecto con carbón, agua y hierro cerca. Aunque en un primer momento el plan era canalizar el Nalón para recibir carbón de las minas de Langreo y evacuar el armamento a través de San Esteban de Pravia, esto fracasa y se utiliza principalmente el ferrocarril, convirtiéndose posteriormente Trubia en un importante nudo ferroviario.

Aunque muchos historiadores califican la Fábrica de Armas de Trubia como el conjunto más sobresaliente del patrimonio industrial asturiano, los vecinos de Trubia se enfrentan con la pasividad de su propietario, el ministerio de Defensa y el resto de administraciones, que no parecen interesados en declarar el conjunto Bien de Interés Cultural como reclaman los vecinos.

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Tras escuchar la exposición en Santo Adriano nos desplazamos a Trubia, para poder comprobar la lamentable situación de este patrimonio insitu. Durante el recorrido pudimos ver  los bloques de viviendas obreras,  los diferentes casinos para obreros e ingenieros, la iglesia, la plaza de abastos, la residencia de ingenieros, el edificio de oficinas y; por supuesto tras la verja, el imponente edificio de artillería.

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Residencia de ingenieros

Toño Huerta compartió con nosotros una cita de Miguel de Unamuno en el relato “La Casa-Torre de Los Zurbarán” de 1898:

“Alguien ha dicho que, dentro de algunos años, las actuales máquinas de vapor, sustituidas por otros motores, se convertirán en monumentos arqueológicos, yendo a parar a museos. Puede muy bien suponerse, con igual razón, que esas altas chimeneas de las fábricas, cuyo humo se divisa desde la vieja Torre de los Zurbarán, llegarán a ser también curiosidad arqueológica, mudos testigos de cuanto fue y ha muerto. Y como un romántico de hoy puede ir a la Casa-Torre begoñesa a meditar en el irrevertible fluir del tiempo y en la eterna mudanza de las cosas, así podrá ir mañana un futuro romántico al pie de las ruinas que de nuestros actuales hornos queden, a meditar la misma meditación siempre antigua y nueva siempre, tan vieja como el sol y, como él, cada día nueva “

Esperemos que también mediten los responsables de las administraciones. La fábrica de armas es la base de la idiosincrasia de Trubia, imprescindible legado del patrimonio industrial asturiano que no podemos dejar caer.

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Casino obrero

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