Dachau: de fábrica de munición a campo de concentración

Der Toten zur Ehr, den Lebenden zur Mahnung

(Para honrar a los muertos, para advertir a los vivos)

 Esta inscripción, que podemos leer en el pedestal de la estatua del prisionero desconocido de Fritz Koelle, resume por qué hay que visitar un lugar como éste. Esta visita hoy en día sólo es posible gracias a los prisioneros del campo, que organizados a través del Comité Internacional de Dachau, evitaron en varias ocasiones la destrucción del mismo, precisamente por eso, para honrar a los muertos y advertir a los vivos, para que nunca se olvidase lo que sucedió allí.

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Estatua del soldado desconocido de Fritz Koelle

Esta estatua de bronce, de 1950, fue el primer homenaje a las víctimas en Dachau. Reconocemos que se trata de un prisionero del campo por su cara demacrada, no por sus ropas. Sustituyó a la que se había elegido previamente del mismo escultor, Inferno, mucho más explícita, donde un prisionero porta un esquelético cadáver en la mano izquierda, al que señala con un dedo acusador de la mano derecha. En la segunda escultura el gesto acusador desaparece, ya que el hombre tiene las manos en los bolsos.

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Al fondo, monumento de Nandor Glid ante el edificio principal.

 Tan sólo un mes después de que Hitler fuese nombrado canciller se incendia el parlamento alemán, el Reichstag. Un comunista es acusado y condenado a muerte; y los nazis infunden el miedo entre la población de una posible insurrección comunista.  Hitler anima al anciano presidente de Alemania a firmar  el decreto “del Presidente del Reich para la Protección del pueblo y del Estado”, más conocido como decreto del incendio del Reichstag,  en el que se abuelen libertades constitucionales como libertad de prensa, de reunión, de expresión… amparándose en un artículo de la constitución que permitían que el presidente firmase un decreto como éste en situación de emergencia.

Los nazis persiguen a todos sus opositores, las detenciones se multiplican y en marzo de 1933 abre el primer campo de concentración de Alemania ocupando las instalaciones de una antigua fábrica de munición a unos 12 km de Múnich: Dachau. La mayor parte de los prisioneros serían presos políticos hasta 1938, cuando comienza la persecución masiva hacia los judíos, y con la ocupación de Polonia, llegarían numerosos prisioneros de ese país.

Las condiciones de los prisioneros irían empeorando gradualmente desde la apertura del campo hasta su liberación en 1945, cuando ya eran infrahumanas.

Nos reciben en el moderno centro de visitantes para luego entrar en el campo. Justo enfrente está el centro de formación de los anti-disturbios de Baviera, que aunque parezca increíble ocupan los edificios del antiguo centro de formación de las SS, allí se formaban para exportar el modelo de Dachau al resto de campos de concentración.

El primer en el que entramos es el de mantenimiento, donde destacan la zona de admisión y los baños de los prisioneros. Enfrente se encuentra el barracón que se ha reconstruido mostrando los cambios en la forma de vida en las tres diferentes etapas del campo.

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Exposición en la zona de admisión
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Exposición en la sala de baños

Entre ambos edificios se encuentra la zona de inspección, donde todos los prisioneros, vivos o muertos eran contados dos veces al día. En 1968 se inauguró allí un memorial obra del superviviente del campo Nador Glid. Destacan las palabras en varios idiomas NUNCA JAMÁS, los triángulos con los diferentes colores identificativos de los prisioneros (aunque falta el rosa de los homosexuales, negro de los “asociales” y verde de los presos comunes; conocidos como las víctimas olvidadas) y  la impactante escultura del alambre de púas de la valla con esqueletos atrapados, que representa a las personas que se suicidaban acercándose a la verja, sabían que con sólo acercarse serían abatidos a tiros.

Un gran camino a lo largo del cual estaban los barracones a derecha e izquierda, nos lleva a los monumentos religiosos y a los crematorios. El más antiguo, de 1940 fue sustituido en 1943 por otro de ladrillo más grande al que se añade una cámara de gas.

Dachau se convierte desde que entramos en un lugar de reflexión, por respeto a las víctimas y para asimilar lo que sucedió allí, ya que Dachau es un punto en un mapa plagado de lugares como éste. Sólo Dachau contaba con unos 140 campos subsidiarios en los que los prisioneros realizaban trabajos forzados, principalmente para la industria armamentística alemana.

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Es mejor realizar la visita con guía, el memorial ofrece visitas en inglés pero hay empresas que las realizan en español. Nosotros la realizamos con Cultourmunich y lo recomiendo. ¡Muy buen trabajo del guía Iñaki!

Para + info podéis consultar la web del memorial en español.