Mis 5 imprescindibles de Munich

1. Marienplatz. Centro neurálgico de la ciudad, allí se encuentra el nuevo ayuntamiento, das Neues Rathaus, de estilo neogótico (s. XIX). Es el edificio más fotografiado de Munich, sobre todo su conocido carillón, que se pone en funcionamiento a las 11 y a las 12 h. (En verano a las 17 h. también).
El edificio del antiguo ayuntamiento se encuentra en una esquina de la misma plaza. Las pinturas de sus paredes demuestran que fue reconstruido tras la segunda guerra mundial.
En esta plaza también se encuentra la estatua de la virgen María, que pone nombre al lugar, siendo la patrona de Baviera. A su lado se encuentra la Fischbrunnen (fuente de los peces), del siglo XVIII.
Pasando por el viejo ayuntamiento y girando a la derecha nos encontramos el Viktualienmarkt, un mercado con numerosos puestos y terrazas donde disfrutar de la gastronomía muniquesa.

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2. Hofbräuhaus. La cervecería más famosa de Munich y probablemente del mundo con más de 3 millones de visitantes al año. Sus orígenes se remontan a 1589. Aunque el edificio actual, de finales del siglo XIX, fue prácticamente destruido en su totalidad durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. En esta cervecería se fundaron las bases del partido Nazi en 1920, y aún podemos adivinar qué lugar ocupaban las esvásticas en las pinturas del techo, rodeando las lámparas. La cerveza HB muy buena, aunque el servicio de los camareros no tanto. Aquí hay que tomarse una cerveza aunque para comer hay sitios mejores, como por ejemplo la Spatenhaus cerca de la ópera.

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3. Haus der Kuntz. (Casa del arte). Uno de los edificios más emblemáticos del III Reich. Fue el único museo abierto en Munich durante 12 años de régimen Nazi, y eso que esta ciudad era la capital cultural del movimiento.  Edificio gigante de estilo neoclásico, grandes columnas y salas que abruman al entrar en el edificio. Hitler inauguró este edificio por todo lo alto en 1937, donde pondría exposiciones de lo que él llamaba “Arte Alemán”, cuya principal finalidad era realizar propaganda del régimen. Este edificio no fue afectado por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial porque fue cubierto con una gran lona de camuflaje que hacía que desde el aire pareciese parte del parque Englischer Garten que está justo detrás. No os perdáis la cafetería y su mural dorado original de 1937, que refleja países originarios de vinos, licores y tabaco.

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4. Olympiapark. Este complejo deportivo fue el escenario de los juegos olímpicos de 1972, que marcaron  un antes y un después de la ciudad. Munich se presentaba al mundo como una flamante ciudad moderna, con unas instalaciones aún hoy vanguardistas y una red de metro recién inaugurada un año antes. Muchos de esos primeros trenes todavía están en funcionamiento, los reconocerás de inmediato. Las instalaciones olímpicas se siguen utilizando;  y su zona verde constituye uno de los principales pulmones de la ciudad junto con el Englischer Garten, uno de los parques urbanos más grandes del mundo.

5. Asamkirche. Una iglesia de lo más Kirsch.  El barroco llevado al extremo, rococó alemán del siglo XVIII de los hermanos Asam (uno pintor y otro escultor). Era la capilla privada de su casa, que está justo al lado, aunque ésta última no es visitable.

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