Un “western” asturiano

A mediados del siglo XX se construye en el occidente asturiano el embalse de Grandas de Salime, con proyecto de Joaquín Vaquero Palacios. En el momento de su construcción era la presa de mayor volumen y altura del país, estando hoy declarado el salto de Salime como Bien de Interés Cultural, en la categoría de monumento. La construcción de este embalse supuso una transformación total de este territorio, anegando varios pueblos y dejando otros aislados. Aún hoy hay un servicio de lancha que atraviesa el embalse uniendo los embarcaderos de Pénjamo y Villarpedre.

La transformación demográfica también fue considerable.  Gente de todas partes venía a trabajar a este apartado lugar del oeste asturiano, sobre todo entre los años 1948 y 1953, cuando se realiza el grueso de la obra: la presa y la central. Se necesitaba mano de obra para esta construcción faraónica, en una época en la que España estaba en la miseria. La obra se realizó con gran escasez de medios,  con andamios de madera y cuerdas. Se cree que entre 100 y 300 trabajadores perdieron la vida por las precarias condiciones de trabajo.

En las laderas del embalse se construyeron improvisados poblados para albergar a los obreros, entre los que destaca A Paicega, en Pesoz, en la parte alta y luminosa del valle. Los trabajadores bajaban en teleférico hasta el fondo del valle a trabajar.

Joaquín Vaquero Turcios describe muy bien estos poblados en el corto “La Presa”, del mierense Jorge Rivero, basado en los recuerdos y experiencias del pintor, cuando viaja a Grandas de Salime para hacerse cargo de la decoración de la sala de turbinas, donde realizó su famoso mural. Él iba con la idea de hacer un mural abstracto, que llega a realizar, aunque después de la experiencia vivida allí, decide borrarlo y hacer uno figurativo, que narra la historia de la construcción de la presa, ya que creía que lo que estaban viviendo allí debía ser recordado.

Él los describe como poblados del oeste, con una calle principal, bares y tascas con mujeres de “todo tipo”, una iglesia, dos o tres cines…

iglesia
Iglesia de A Paicega (Pesoz)
barracones
Ruinas de los barracones de A Paicega

Una ruta  muy fácil, el PR. AS-169 nos lleva desde Pesoz hasta A Paicega a través del bosque, aunque también podemos subir en coche hasta el pueblo de Sanzo, donde podemos continuar por pistas durante 1,5 Km hasta A Paicega. Además de los restos del poblado nos encontramos con un mirador con unas impresionantes vistas hacia el embalse.

Ya que estamos en Pesoz, no podemos dejar de visitar Argul, el único núcleo rural asturiano declarado Bien de Interés Cultural.

Argul (Pesoz)
Argul (Pesoz)