Tuilla, paisaje cultural minero.

Tuilla es el principal núcleo de población del valle del Candín. Este río nace en el concejo Siero y desemboca en el Nalón, ya en Langreo. Es un valle muy rico en hulla, de hecho, fue donde Jovellanos hizo sus primeros informes sobre las minas de carbón y las perspectivas de su consumo en el siglo XVIII.

Numerosos chamizos afloraban por las laderas del valle; y posteriormente, pozos verticales como  el Terrerón, Mosquitera o el propio pozo Candín. Como en todo el valle del Nalón, y sus otros valles transversales, el desarrollo de la minería provocó un crecimiento desenfrenado de la población. Construcciones de todo tipo comenzaron a utilizarse como viviendas, como hórreos o paneras; y en las laderas y caminos proliferaban las viviendas de auto-construcción obrera, definitorias del urbanismo descontrolado de las comarcas mineras.

En respuesta  a esta escasez de vivienda, el estado promueve  la construcción de grupos de viviendas (más de 150 sólo entre Asturias y León, aunque siguen siendo insuficientes) entre 1939 y 1960. Uno de ellos es la barriada de Tuilla, formada por 276 viviendas, distribuidas en 36 bloques idénticos, que se comienzan a construir en 1946.

El artículo Del fin de un ciclo a la esperanza metropolitana define muy bien Tuilla como el paisaje minero en estado puro. Al igual que otros núcleos de menos de 2000 habitantes con barriadas, ella es la protagonista indiscutible del lugar, ya que es donde está concentrada la mayor parte de la población.

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Tuilla (Langreo)

Las referencias documentales nos hablan sobre tres intervenciones en su construcción:

– Tuilla I, edificación del primer núcleo. (1946)

– Tuilla II, obras de ampliación. (Mediados de los años 50)

– Tuilla III, obras de dotación de servicios y acondicionamiento de la zona. (1963)

Se trata de un conjunto de carácter residencial compuesto por viviendas multifamiliares en bloques de tres alturas, construidos en un terreno de fuerte pendiente. El proyecto original ha desaparecido pero en la revisión del mismo,  se alude a cambios en el diseño de las viviendas provocados por la escasez de materiales, muy común en esta época en otras construcciones similares. No olvidemos que estamos en la época de autarquía, gran parte de los materiales eran robados para el estraperlo. La proyección inicial era muy avanzada para las viviendas obreras de la época, con estructuras de hormigón armado, aunque finalmente se vuelve a la típica estructura de muros gruesos en los pisos posteriores para soportar la estructuras superiores, apareciendo entre 6 y 8 pilares maestros interiores, según el tamaño del edificio.

El cerramiento estaría realizado sobre estructura de madera cubierta con teja árabe española. El exterior presenta ladrillo cara vista dispuesto a soga en hiladas, alternando con  espacios pintados en gris sobre la carga del muro marcando las calles conformadas entre las ventanas. Además, las tres alturas de los edificios son diferenciadas por líneas de imposta negras sobre la carga de muro a la vista. En la parte baja hay un zócalo de piedra artificial. En la imagen actual aparecen balcones resaltados en planta con barandilla metálica, dispuestos de forma aleatoria en los pisos superiores, abarcando siempre ventanas pares en las zonas centrales de los bloques.

Las viviendas son de cinco tipos, con tamaños que van desde los 39,48 metros cuadrados de las viviendas de dos dormitorios, a los 74,14 metros cuadrados de las de cinco. En la distribución interna cuentan con un pequeño vestíbulo, desde el que se accede al baño, a un dormitorio y a la cocina-comedor. Este último sería un espacio central, al que se abren el resto de los dormitorios.

Las dificultades con que tropieza hoy en día la vida en las barriadas de posguerra, además de los problemas sociales y de convivencia con diferentes orígenes y manifestaciones, son el envejecimiento demográfico y la disminución del censo.
Sin embargo, reciente labor reurbanizadora, renovando servicios, asfaltando calles y pavimentando aceras, además de la mejora e introducción de jardines, áreas de juego y mobiliario (bancos, papeleras); hace que estas barriadas sean más interesantes para la gente joven, pues con el encarecimiento desmedido de las nuevas construcciones, en estas barriadas aún pueden encontrarse a precios económicos pisos exteriores, cuartos de baño con ventana, zonas ajardinados y servicios básicos como consultorio médico, escuela, farmacia y transporte público.

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BIBLIOGRAFÍA:

PEREIRA GIL, ANA ISABEL. (2006): De la casa al piso. La vivienda social española (1939-1975) y su reflejo en un ámbito concreto de actuación: Langreo. Principado de Asturias.

SERGIO TOMÉ FERNANDEZ. (2010): Cien barriadas de posguerra, hoy. Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 52 – 2010, págs. 165-188.